Una historia de nuestro movimiento
En marzo de 1993 Anthony Bland había permanecido ya en estado
vegetativo
persistente durante tres años antes de que una Orden Judicial le
permitió acabar misericordiosament con su degradación y falta
de
dignidad. Los jueces dijeron que si él hubiera hecho un testamento
vivo
que expresara sus deseos futuros, hubieran podido permitirle morirse en
paz antes. La Sociedad Escocesade la Eutanasia Voluntaria está en
la vanguardia de la
investigación de testamentos vivos en el REINO UNIDO. Su
subscripción ayudará hacer que una muerte pacífica a
través de un
testamento vivo sea una realidad por cualquiera que lo
desee.
En 1992 Dr Cox abiertamente desafió la ley y asintió
a la demanda
persistente de Mrs Boyes, de 70 años, para la eutanasia activa
voluntaria. Mrs Boyes estaba tan enfermo que ella "gritó como un perro"
si cualquiera persona la tocara. La medicina convencional no aliviaba su
agonía. En los últimos días, cuando ella pedía
constantemente morirse,
Dr Cox le dio finalmente una inyección de cloruro de potasio,regalándole
a
ella el don de una muerte pacífica que tantos de nosotros sentimos
que
merecemos. Dr Cox, aunque le fallaron una condena condicional, se vio
arrastrado por el juzgado como un delincuente común. Creemos que los
médicos buenos que actúan de toda conciencia como Dr Cox, deberían
ser
elogiados, no difamados, y deberían tener el apoyo de códigos
de conducta legales que incluyen dispositivos de seguridad contra los
abusos. Juntos deberíamos asegurar que la medicina y la ley sirven
otra
vez al paciente y al ciudadano. Juntos, podemos ponernos de pie y hacer
que nos hagan caso. Y, juntando los recursos, cada contribución
pequeña contribuirá al maremoto poderoso que la Sociedad Escocesa
de la
Eutanasia Voluntaria usará para hacer que eso ocurra.
Sue Rodriguez, una madre treintona, se moría lentamenta de
la
enfermedad de Lou Gehrig. Ella vivía durante varios años con
el
conocimiento de que sus músculos irían debilitándose,
uno por uno, hasta
el día cuando, totalmente consciente, ella moriese ahogada. Para
tranquilizarse, elle rogó a los tribunales que le permitiesen a un
doctor ayudarle escoger el momento de muerte. Ellos se lo negaron. Ella
vivía aterrorizada, hasta que, en febrero de 1994, un doctor
clandestinamente quebrantó la ley para ayudarla a morirse en paz.
Una
ley del suicidio asistido con dispositivos de seguridad rigurosos
hubiera podido ahorrarle todas las pesadillas durante esos meses
anteriores de su muerte, le hubriera dado la confianza para continuar -
con la certeza que cuando se puso demasiado mala, ella podría confiar
en
un doctor compasivo para seguir sus deseos al final. La Sociedad Escocesa
de la
Eutanasia Voluntaria se empeña en apoyar investigaciones para
redactar
el más completo, aunque factible, proyecto de ley del suicidio asistido
que se ha presentado jamás en el Parlamento. Las contribuciones
de
usted ayudarán a hacerlo realidad.
Karen Ann Quinlan se desplomó el 15 de abril de 1975. Ella
tenía
veintiún años. Dentro de unas horas, entró en un coma
del que nunca podía
recuperarse. Sus padres, católicos romanos creyentes, sabían
que su hija
no hubiera querido mantenerse viva por medios extraordinarios. Un año
más tarde, cuando Karen yacía en un "estado vegetativo persistente,"
los
tribunales permitieron detener finalmente su tratamiento;
pero la alimentación artificial continuaba y ella se mantenía
como un
cadáver vivo hasta junio de 1985, cuando por fin se murió de
una
pulmonía. Su caso estimuló miles de cartas de simpatía
y echó leña al
fuego del movimiento "el derecho a morirse". ¿Cuántas personas
tendrán que sufrir muertes degradantes antes que la sociedad aprenda
tener un poco de humanidad? La Sociedad Escocesa de la Eutanasia
Voluntaria se compromete a investigar y divulgar en estas áreas tan
difíciles. Ayúdenos a ayudarles a ustedes, y todos los que
busquen la
muerte con dignidad le darán las gracias.
Ramon Sanpedro está buscando actualmente, a través
de los tribunales, la
ayuda de un doctor para ayudarle a morir con dignidad. Él se quedó
paralizado de joven como resultado de un accidente mientras nadaba en
España. Él se describe como "una cabeza ató a
un cadáver." Él escribe:
"¿Por qué morir? Porque cada viaje tiene su hora de salida y
sólo el
viajero tiene el privilegio y el derecho de escoger el último día
para
salir fuera. ¿Por qué morirse? Porque en momentos el
viaje de nunca
volver es el mejor camino que la razón puede mostrarnos, con amor
y
respeto para la vida, para que la vida pueda tener una muerte digna."
Ramon Sanpedro no sugiere nada acerca de lo que podrían ser los deseos
de otras personas en una condición física similar. De hecho,
algunas
personas que están paralizadas así gozan de la vida y quieren
seguir
viviendo. Su elección debe respetarse y debemos apoyarles en
ello. Pero
Ramon Sanpedro ha escogido su opción y eso también debe respetarse.
Debemos intentar asegurar que se respetan siempre los derechos del
individuo sin que los demás se sientan puestos en peligro o
apresionados. La Sociedad Escocesa de la Eutanasia Voluntaria
proporciona apoyo técnico y informativo internacional. Con su ayuda,
podemos hacer que el mundo sea un lugar mejor.
Nancy Cruzan perdió control de su automóvil un día
en enero de 1983
en Missouri. Cuando los paramédicos llegaron, lograron restaurar su
respiración y el latido de su corazón y la llevaron, inconsciente,
al
hospital. Ella siguió alimentada a través de un tubo del gastrostomy
implantado quirúrgicamente. Después de varios años, un
tribunal falló
que, aunque su respiración y circulación se mantenían
sin ayuda, ella no
era consciente de su ambiente salvo en las reacciones reflexivas y
quizás los estímulos dolorosos; su cerebro se había
degenerado irreversiblemente; ella era un cuadripléjico espástico;
había sufrido la contracción de sus cuatro extremidades, con
daños
irreversibles a sus músculos y tendones; y no tenía ningún
habilidad cognoscitivo ni reflejo para tragar comida o agua o mantener
las necesidades diarias esenciales ni podría nunca recuperar semejantes
habilidades. Ella yacía en estado vegetativo persistente aunque había
dicho a su compañero de casa que, en caso de quedarse enferma o
lesionada, no desearía continuar su vida a menos que podría
vivir "por
lo menos una vida normal a medias." Esto era la
primera vez que el Tribunal Supremo de los EEUU se había enfrentado
con
lo que llamamos "el derecho a morir." Ellos dijeron que Missouri
"se
había arrogado a sí mismo" el poder para definir la vida, y
la vida y la
libertad de Nancy Cruzan por consiguiente se ponía en un conflicto
inquieto. Ella no había hecho un testamento vivo, y el caso
judicial abrió el camino para una Acta nacional uniforme, la Acta
de
Autodeterminación del Paciente, que reguló los testamentos vivos
y los
hizo más ampliamente disponibles. La Sociedad Escocesa de la Eutanasia
Voluntaria está haciendo campaña para reformas uniformes en
el REINO
UNIDO para hacer más difundidos los testamentos vivos. Sus ayudas pueden
hacerlo una realidad.
Georgette Malette, de 57 años, a la primera hora de la tarde
del 30 de
junio de 1979, fue llevada con toda prisa, inconsciente, al hospital en
una ambulancia. El automóvil en el que ella era un pasajero,
manejado por su marido, había chocado con un camión. Su marido
se había
muerto en el acto; ella había sufrido lesiones graves.
Ella era una Testigo de Jehovah y llevó una tarjeta que explicaba su
convicción firme que ni la sangre ni los derivados de la sangre
deben administrárselos a ella en ninguna circunstancia. El doctor que
la
trataba no se hizo caso de la tarjeta y le
dio una transfusión de sangre, que él decidió que se
indicó médicamente.
En junio 1980 Mrs Malette presentó una querella contra Dr Shulman.
El
juez falló que Mrs Malette había sufrido emocionalmente y mentalmente
y
le ajudicó una recompensa sustancial. No importaba que el equipo
médico
no estaba de acuerdo con las creencias de Mrs Malette. Su
negativa de antemano al tratamiento era inequívoca. Desgraciadamente,
los testamentos vivos tienden a ser menos claros, porque tratan de una
gama amplia de circunstancias en las que, a veces, la interpretación
sea
necesaria. La Escocesa Sociedad de la Eutanasia Voluntaria
está en la vanguardia de investigación en los testamentos vivos
y otras
maneras de asegurar tener los deseos respetados al
final de la vida. El apoyo público ayudará que ayudemos hacer
que la
muerte sea más dignificada para todos aquéllos
que quieran retener algún control y amor propio en su fase agonizante.
Cuando su caso llegó al tribunal, Claire Conroy era incapaz
de mover de
una posición semi-fetal. Ella padecía demencia, una enfermedad
del
corazón muy seria, hipertensión y diabetes, y su pierna izquierda
estaba
gangrenoso hasta la rodilla; ella tenía heridas, no podía hablar,
sólo
tenía una capacidad limitada de tragar, y tenía problemas con
la vista;
gastaba un catéter urinario y era incapaz de controlar sus evacuación
intestinal. Ella podía gemir y rascarse, y de vez en cuando sonreía
cuando alguien le peinaba el pelo.
Al final Claire Conroy se murió antes de que el tribunal pudiera decidir
qué hacer. Ella no era candidata de la eutanasia voluntaria. No había
hecho un testamento vivo. Pero su caso introdujo unos polémicas muy
preocupantes sobre las decisiones que hay que tomar sobre el final de la
vida. Empujar a un lado las muertas difíciles no les hará
desaparecer
ni las hará más fáciles. La Sociedad Escocesa de la
Eutanasia Voluntaria
fomenta discusiones abiertas de los problemas que nos enfrentan cada vez
más en nuestra sociedad. No interesamos por el asunto y escuchamos
con
la mente abierta. Nosotros le rogamos que trabaje con nosotros para que
cada persona pueda morirse con dignidad a la manera que él o ella
haya escogido.
Las decisiones médicas difíciles necesitan tomarse cuando
el
paciente es incapaz de hablar por si mismo. ¿Con muy poca
o ninguna posibilidad de recuperación, querría usted
tratamientos que sólo podrían prolongar el proceso agonizante
-
posiblemente a una conclusión más doloros que podría
lograrse
sin el tratamiento activo? Las instrucciones de antemano del
paciente para tales eventualidades son inestimables,
y puede formalizarse en un documento escrito o "testamento vivo."
Los testamentos vivos son totalmente legales, y vistos con favor por
el Parlamento, la Asociación Británica de Medicina y la Comisión
de
Leyes; tienen muy poco o nada que ver con la eutanasia voluntaria
activa, que es en la actualidad ilegal; pero las sociedades de la
eutanasia voluntarias, desde un interés humanitario en el proceso
agonizante, están involucradas con la promulgación de testamentos
vivos,
además de hacer campaña para la reforma en eutanasia voluntaria
activa.
Muchas organizaciones producen documentos del testamento vivo -
algunos son mejores que otros - algunos van del mal camino y no deberían
hacerse caso.
En un país donde la eutanasia voluntaria y el suicidio ayudado son
sin reglamentar y fuera de la lay, la única opción real para
algunas personas puede ser, tristemente, suicidarse. El idioma inglés
no
tiene palabras para distinguir entre los tipos diferentes de suicidio.
La palabra "suicidio" puede usarse para hablar de la autodestrucción
irracional de un adolescente solitario que padezca una depresión
emocional temporal. Pero cuando se trata de la muerte de un hombre de 93
años, padeciendo las indignidades de los sufrimientos sin aliviar de
una
enfermedad terminal, que decida con toda serenidad despedirse de la vida
según sus propios criterios, a una hora escogida, la palabra "suicidio"
no parece muy apto para describirlo, y por eso el vocablo
"auto-liberación" ha entrado gradualmente en el uso popular.
¿PERO SI LA GENTE PUEDE ESCOGER AUTO-LIBERACIÓN, SEGURO
QUE NO HACE FALTA LA EUTANASIA VOLUNTARIA?
Desgraciadamente no es tan sencillo. Hay muchas maneras de morir, pero
muy pocas maneras
completamente fiables. En el caso de un adolescente suicidamente-deprimido,
quizás es muy bien saber que muchos intentos fracasan; pero el fracaso
en el caso de un esfuerzo racional - para dejar una existencia de sufrimiento
insufrible - sólo agregan el trauma y un sentido de incapacidad a
los problemas inaliviables que motivaron el esfuerzo. Los horrores de suicidios
racionales fracasados han sido documentados bien por escritores como Russel
Ogden y
Lonny Shavelson.
¿PERO SI USTED HACE LA INFORMACIÓN DISPONIBLE A LAS PERSONAS
QUE LO NECESITAN, QUÉ PASA SI CAE EN MANOS MALAS? Alguien que
tiene suficiente determinación para encontrar la manera de acabar con
su propia vida
encontrará toda la información necesaria, probablemente
de los
periódicos, de las historias de crímenes y bibliotecas médicas.
Personas
deprimidas no se molestan buscando maneras de hacerlo. Incluso
ellos
puedan escoger métodos violentos como chocar contra algo en un automóvil
o tirarse de un precipicio (aunque ni siquiera estos métodos son
completamente seguros). Pero para la auto-liberación racional,
tales medios son detestables - una vida de dignidad y autodominio
muestra consideración por los demás personas y los recuerdos
que se dejan
trás uno. Las Drogas o los gases de escape del automóvil
son más a menudo el método escogido. Desde hace varios
años
hay un libro muy bien vendido sobre los métodos de la auto-liberación,
llamado "Salida Final." El libro se compra fácilmente en cualquier
librería. Aunque el éxito del libro ha llamado valiosamente
la atención
de la gente a la necesidad apremiante de tal información, la Sociedad
Escocesa de la Eutanasia Voluntaria no cree que la diseminación abierta
de este tipo de literatura sea para desearse. Nosotros pretendemos no
fomentar el suicidio irracional que es el resultado de una depresión
emocional temporal; pero, teniendo en cuenta que el suicidio con ayuda
de un médico no es una opción en este país, creemos que
los adultos
competentes deberían tener algo que decir sobre la hora de su
muerte si
ellos lo desean. Para la inmensa mayoría, saber que se puede escoger
la
puerta llamada "Salida" si las cosas se ponen demasiado malas es un
consuelo inmenso. Esa certeza, sin embargo, no es nada más que una
falsa
esperanza si la información es defectuosa.
LA SOCIEDAD ESCOCESA de la EUTANASIA VOLUNTARIA - los PIONEROS EN AUTO-LIBERACIÓN.
En julio de 1979, "Salida" - el nombre entonces de la
Sociedad de la Eutanasia Voluntaria (Gran Bretaña) decidió que
un libro
explicando cómo acabar con la propia vida sería una idea buena.
Después
de anunciarse esa intención, el número de socios creció
a una velocidad
de 1,000 por mes desde la inicial lista de 2,000. El año siguiente,
sin
embargo, preocupados por las opiniones legales contrapuestas, decidieron
no publicar.El sucursal escocés decidió independentarse para
poder
publicar y asi, en 1980, la Sociedad Escocesa de la Eutanasia Voluntaria
(Salida Escocesa) se convirtió en el primer grupo "derecho a morirse"
en
el mundo. Publicaron un folleto para sus socios titulado "Cómo
Morirse
Con Dignidad." El folleto era basado en las opiniones de un solo médico
y contenía muchos errores, como también tenían libros
subsecuentes, y
como consecuencia, en 1993, un Grupo de Trabajo de Drogas Internacional
se inauguró en la sede de la Sociedad para aprobar un volumen basado
en
investigaciones científicas titulado "Drogas para Partir". Las
bases
académicas fundamentales se publicaron más tarde en una obra
titulada
"Más allá de la Salida Final", y la legalidad de tal publicación
fue
comprobada por el Profesor Regius de la Ley escocesa, Joseph Thomson.
El folleto fue compilado y se distribuyó como una ventura de no
lucrativa y, a diferencia de "la Salida Final", no se vendía en las
librerías pero sólo mediante una aplicación formal a
la Sociedad. Antes
que el libro era publicado, uno de las reglas establecidas fue que el
comprador debe de haber sido socio de una sociedad "derecho a morirse"
durante por lo menos tres meses con el fin de evitar el uso
irresponsable o inconsiderado del contenido. La
Sociedad también se reserva el derecho de negarse a venderlo - algo
que
el dependiente de una librería no puede hacer
con las guías más populares. Somos muy concientes de nuestras
responsabilidades y las tomamas muy en serio. La mayoría de nuestros
socios que compran el folleto gozan de una salud excelente y solamente
quieren una forma de seguro durante sus años, meses o días agonizantes.
Pero si nos parece que una persona está contemplando suicidarse, siempre
le ofrecemos asesoramiento o le referimos a un grupo de apoyo.
¿USAN las PERSONAS el AUTO-LIBERACIÓN EN LOS LOS PAÍSES
BAJOS?
Cuando una persona haya demandado con éxito la eutanasia voluntaria,
los
médicos a menudo están a favor de permitirle al paciente suministrarse
a
si mismo la medicina, como un acto final de la voluntad. "Drogas para
Partir" está traduciéndose actualmente al holandés (ya
se ha traducido
al español, alemán y francés). Sin embargo, sólo
unos pocos pacientes
están físicamente capaces de hacerlo en el momento cuando ellos
quieran
la liberación final. Para aquéllos que lo están, existe
la certeza
reconfortante que el doctor se hará cargo del asunto si algo sale
mal.
De una importancia igual es el hecho de que siempre hay la presencia de
una mano tranquilizante y simpática, o del doctor, o de los amigos
o
parientes - todos ellos pueden estar presentes.
Es una reflexión triste de la sociedad en la que vivimos que las
personas a veces tienen que morirse solas y en secreto. Una ley
humanitaria para la eutanasia voluntaria o el suicidio con ayuda médica
reduciría las presiones en la "audo-liberación." Hasta
entonces, a
menudo la gente se está muriendo de una mala manera, y
merecen el apoyo y la ayuda que nosotros les podamos dar.
Algunas características del principal documento de testamento vivo
en
este conjunto:
- cláusulas del escape para prevenir un falta de tratamiento
que
acordaría con la letra pero no con el espíritu del documento
- una explicación de todos los términos médicos
en palabras sencillas
- la posibilidad de dirigirse a un apoderado para tomar decisiones
como
sustituto or usando su propio juicio
- el estímulo formal de diálogo con el doctor
- uso llamativo de color y estilo
- evitar cualquier mención de la "eutanasia voluntaria"
(como en el nombre de VESS)
- inclusión de una corta historia de valores
Precio, franqueo incluido:
middot15GBP (incluido gratis al hacerse socio de la Sociedad Escocesa
de la Eutanasia Voluntaria y el boletín.)
Sólo libras esterlinas
La Sociedad Escocesa de la Eutanasia Voluntaria
(también conocido como la Sociedad de la Eutanasia Voluntaria de Escocia o VESS)
Secretaria ejecutiva: Chris Grant Docker
Convener: Prof. David Donnison
17 Hart Street, Edinburgh EH1 3RN, Escocia, Reino Unido,
Tel (Internacional) +44-131-556-4404. Nacional: 0131-556-4404
Fax (Internacional) +44-131-557-4403. Nacional: 0131-557-4403
Póngase en contacto con la Sociedad de la Eutanasia Voluntaria escocesa:
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exit@euthanasia.cc
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